“Spain is different”. Nunca una frase había dicho tanto acerca de un país. España va a un ritmo diferente del resto de países, y eso de deja notar en el panorama internacional, demasiado copado de visiones estereotipadas de nuestro país, como los toros, la paella y la siesta. Podemos sentirnos orgullosos de nuestras exportaciones, aunque, la verdad, no producen poco dinero para España ahora que lo pienso…
Estos días son los más propensos para el cultivo de hipócritas en nuestro país. Te preguntarás: ¿por qué dice este hombre que ahora hay más hipócritas que en otra época del año, si en nuestro país siempre existen hipócritas e idiotas a partes iguales y de manera regular? La respuesta es muy sencilla, y se resume en tres palabras: gol de España.
Ya pueden estar diciendo que nuestro país es un desastre, que todos nuestros políticos son unos corruptos y que el españolito medio no tiene remedio, que si España juega, se olvidan de todos sus problemas y España pasa a ser la élite del mundo mundial. Y es algo muy típico de nuestro país. ¿A qué se debe esta extraña relación de amor-odio con el país en el que vivimos?
Yo principalmente de lo atribuiría a la gran descentralización presente en nuestro país. Vivir en una comunidad autónoma puede llevar a confundir los términos de región y país, y esto es un ejemplo que está a la orden del día en varios puntos de España, como Cataluña y País Vasco, que tienen un amor mayor a su región que a España. En estos casos es un motivo histórico, lo cual es profundamente respetable.
Por otro lado, este anormal comportamiento de los españoles es debido, pienso yo, a la buena racha que lleva España a nivel deportivo en la actualidad. Hace, yo que sé, 6 o 7 años, nadie daba un duro por el deporte español, éramos unos muertos de hambre, hablando rápido y mal. Pero esta cantidad de éxitos deportivos han contribuido a la creación de estos seres hipócritas, capaces de vender a su madre por tener un cierto apoyo moral, que en muchos casos es una mera ilusión que resulta ser nula con el paso del tiempo.
Entonces, ¿a quién debemos hacer caso? ¿Debemos sentirnos de una manera o de otra? Eso ya queda en la conciencia de cada uno. Nacer en España debería ser igual que nacer en Francia, por ejemplo. Total, son trozos de tierra. Sin embargo, no sé por qué España atrae un cierto sentimiento de simpatía por el extranjero, y eso es lo que yo creo que nos hace ser especiales, más allá de haber nacido en Cuenca, en Jaén o en Barakaldo.
¿A qué conclusión podríamos llegar? Es posible que a lo mejor no te sientas orgulloso de tus raíces (España ha sido un país de despropósitos desde hace 5 siglos, e incluso antes), pero de lo que no puedes dudar es que sin esas raíces no serías igual que ahora. No te avergüences de donde provengas, enorgullécete sabiendo hacia donde vas.




